Suero rico en citoquinas: cuando concentramos el poder de nuestra propia sangre
Cuando pensamos en una articulación con artrosis solemos imaginar un cartílago desgastado.
Pero una articulación no es una simple bisagra.
Es un tejido vivo.
Y sus células están continuamente comunicándose mediante pequeñas proteínas, entre ellas las citoquinas.
Algunas favorecen la inflamación. Otras ayudan a frenarla y participan en los procesos naturales de reparación.
En enfermedades como la artrosis, ese equilibrio puede alterarse.
Por eso, uno de los objetivos más interesantes de la Medicina Regenerativa actual es intentar cambiar el ambiente biológico donde viven nuestros tejidos.
Un paso más allá del plasma rico en plaquetas
El plasma rico en plaquetas utiliza nuestra propia sangre para concentrar plaquetas y aprovechar los factores de crecimiento y otras proteínas que estas liberan.
El suero rico en citoquinas parte de la misma filosofía, pero el procesamiento es diferente.
Para explicárselo de manera sencilla a mis pacientes, me gusta utilizar una comparación:
es como obtener un “jugo” muy, muy concentrado de nuestra propia sangre.
No porque contenga muchísimas más plaquetas, sino porque durante su preparación conseguimos que las plaquetas y otras células sanguíneas liberen una gran cantidad de las sustancias que llevan dentro.
Después retiramos las células y nos quedamos con ese “jugo”: un suero especialmente rico en citoquinas, factores de crecimiento y otras proteínas biológicamente activas.
Y posteriormente podemos infiltrarlo en la zona que queremos tratar.
¿Qué hacen esas citoquinas?
Una de las más estudiadas actúa como el freno natural de una importante señal inflamatoria llamada interleucina 1.
Un estudio realizado en 123 pacientes con artrosis de rodilla comparó el suero rico en citoquinas con el plasma rico en plaquetas y, además de estudiar el dolor, analizó directamente el líquido de las articulaciones.[1]
Después del tratamiento con citoquinas aumentó aproximadamente un 679 % una de las principales moléculas naturales que bloquean la interleucina 1, frente a aproximadamente un 146 % con plasma rico en plaquetas. También disminuyeron determinadas señales inflamatorias y mejoró la viscosidad del líquido articular.[1]
Es decir:
no solamente mejoraron los pacientes. También cambió el ambiente biológico dentro de la articulación.
¿Es mejor que el plasma rico en plaquetas?
No debemos plantearlos como tratamientos enfrentados.
Comparten gran parte de la misma filosofía: aprovechar la capacidad reparadora y reguladora que ya existe en nuestra propia sangre.
Un estudio con 82 pacientes con artrosis de rodilla encontró mejores resultados en dolor y función con el suero rico en citoquinas durante los primeros dos años. A partir de entonces, el efecto de ambos tratamientos fue disminuyendo y a los cinco años ya no había diferencias significativas.[2]
Por tanto, la cuestión no es decidir cuál es “el ganador”, sino seleccionar qué tratamiento biológico puede ser más adecuado para cada paciente.
No solamente se ha estudiado en artrosis
También tenemos resultados interesantes en otras patologías.
En pacientes con lesiones meniscales dolorosas, un estudio encontró que aproximadamente el 80 % recuperó una función completa o casi completa y el 83 % evitó la cirugía durante los seis meses de seguimiento.[3]
En pacientes con dolor lumbar por compresión de una raíz nerviosa, un ensayo clínico encontró una reducción mantenida del dolor y una posible ventaja a medio plazo frente a las infiltraciones con corticoides.[4]
Y en pacientes con tendinopatía crónica del supraespinoso del hombro, otro ensayo clínico encontró una mejoría del dolor y la función más mantenida durante seis meses que con corticoides.[5]
Son resultados prometedores, aunque todavía necesitamos estudios más amplios y de mayor calidad para conocer exactamente qué pacientes se benefician más.
Mecánica + biología
Durante muchos años la Traumatología se ha centrado fundamentalmente en la mecánica: reparar lo roto, corregir una estructura o sustituir una articulación cuando es necesario.
Ahora podemos intentar actuar también sobre la biología que rodea esos tejidos.
Plasma rico en plaquetas, suero rico en citoquinas, concentrados procedentes de médula ósea o tejido adiposo son herramientas diferentes dentro de una misma filosofía:
aprovechar la propia biología del paciente para crear el mejor entorno posible para la recuperación.
Ese es probablemente uno de los grandes caminos de la Traumatología moderna: no limitarnos a tratar lo que vemos en una radiografía o una resonancia, sino comprender y tratar también lo que está ocurriendo biológicamente en los tejidos.
Referencias
1. Shirokova L, Noskov S, Gorokhova V, Reinecke J, Shirokova K. Intra-articular injections of a whole blood clot secretome, autologous conditioned serum, have superior clinical and biochemical efficacy over platelet-rich plasma and induce rejuvenation-associated changes of joint metabolism: a prospective, controlled open-label clinical study in chronic knee osteoarthritis. Rejuvenation Res. 2020;23(5):401-410. doi:10.1089/rej.2019.2263.
2. Coşkun HS, Yurtbay A, Say F. Platelet rich plasma versus autologous conditioned serum in osteoarthritis of the knee: clinical results of a five-year retrospective study. Cureus. 2022;14(4):e24500. doi:10.7759/cureus.24500.
3. Strümper R. Intra-articular injections of autologous conditioned serum to treat pain from meniscal lesions. Sports Med Int Open. 2017;1(6):E200-E205. doi:10.1055/s-0043-118625.
4. Becker C, Heidersdorf S, Drewlo S, de Rodriguez SZ, Krämer J, Willburger RE. Efficacy of epidural perineural injections with autologous conditioned serum for lumbar radicular compression: an investigator-initiated, prospective, double-blind, reference-controlled study. Spine (Phila Pa 1976). 2007;32(17):1803-1808. doi:10.1097/BRS.0b013e3181076514.
5. Damjanov N, Barac B, Colic J, Stevanovic V, Zekovic A, Tulic G. The efficacy and safety of autologous conditioned serum injections compared with betamethasone and placebo injections in the treatment of chronic shoulder joint pain due to supraspinatus tendinopathy: a prospective, randomized, double-blind, controlled study. Med Ultrason. 2018;20(3):335-341. doi:10.11152/mu-1495.


