Arthrosamid: ¿y si para tratar la artrosis también tuviéramos que mirar la sinovial?

Cuando hablamos de artrosis de rodilla solemos pensar inmediatamente en el cartílago.

Cartílago desgastado = artrosis.

Pero, joven, la articulación es bastante más complicada que eso.

La artrosis afecta a toda la articulación: cartílago, hueso subcondral, menisco, cápsula y, por supuesto, membrana sinovial. Y esto ayuda a entender por qué dos pacientes con radiografías prácticamente iguales pueden tener dolores completamente diferentes… y responder de manera distinta al mismo tratamiento.

Aquí aparece una opción bastante peculiar: Arthrosamid, un hidrogel inyectable de poliacrilamida al 2,5 %.

Y digo peculiar porque no es ácido hialurónico, no es plasma rico en plaquetas, ni tiene células madre, y tampoco pretende regenerar el cartílago ni el hueso.

Entonces, ¿qué es Arthrosamid?

Es un hidrogel que se queda en la articulación.

Arthrosamid está compuesto por un 97,5 % de agua y un 2,5 % de poliacrilamida reticulada. Es un material no biodegradable que, tras infiltrarse en la articulación, se integra progresivamente en el tejido sinovial.

Esto cambia bastante la película.

El objetivo no sería simplemente lubricar temporalmente la articulación. La hipótesis es que el hidrogel modifica las propiedades mecánicas de la membrana sinovial, haciéndola más elástica y menos rígida.

¿Por cuánto tiempo?

Es un material no biodegradable y está diseñado para permanecer integrado en la sinovial a largo plazo.

Aunque tú y yo sabemos que sólo el Amor es para siempre, joven.

Y aquí aparece una conexión que me parece especialmente interesante:

mecánica y biología no son dos mundos separados.

Cuando cambia la mecánica de un tejido también puede cambiar la forma en que sus células reciben y transmiten señales.

De la mecánica a la inflamación

En la membrana sinovial existen canales mecanosensibles, entre ellos los canales PIEZO, capaces de transformar estímulos mecánicos en señales celulares.

El mecanismo propuesto para el hidrogel es que, al disminuir la rigidez de la sinovial, podría reducirse la activación de estos mecanorreceptores y, secundariamente, modificarse la señalización nociceptiva e inflamatoria.

Dicho de una manera mucho más sencilla:

cambias la mecánica del terreno y quizá también cambias su comportamiento biológico.

Hay algunas señales interesantes que apoyan esta hipótesis, aunque todavía debemos ser prudentes.

Un estudio de biomarcadores del líquido sinovial presentado en 2025 encontró diferencias interesantes entre respondedores y no respondedores. La interleucina 6 disminuyó en los respondedores, mientras que el antagonista del receptor de interleucina 1 aumentó tras el tratamiento en ambos grupos.

Son señales interesantes, aunque todavía preliminares.

¿Funciona?

Tenemos datos clínicos humanos publicados.

El primer estudio prospectivo incluyó 84 pacientes con artrosis de rodilla y observó una reducción clínicamente relevante del dolor que se mantuvo durante aproximadamente un año.

Posteriormente, otro estudio multicéntrico abierto administró una única infiltración ecoguiada de 6 ml a 49 pacientes.

A las 52 semanas habían mejorado el dolor, la rigidez y la función, y el 62,2 % de los pacientes cumplía los criterios OMERACT-OARSI de respuesta.

Son resultados interesantes.

Pero hay que ponerlos en su sitio: hablamos de estudios abiertos y todavía necesitamos más evidencia comparativa para saber qué pacientes se benefician más y cómo se posiciona este tratamiento frente a otras alternativas.

Y aquí viene, para mí, lo realmente interesante: ¿qué artrosis estamos tratando?

Cada vez me gusta menos hablar simplemente de “artrosis de rodilla”.

En la práctica podemos encontrarnos componentes predominantes muy diferentes:

1. Artrosis sinovial/inflamatoria: derrame, sinovitis y un entorno intraarticular predominantemente inflamatorio.

2. Artrosis del hueso subcondral: lesiones de médula ósea, sobrecarga y participación importante de la unidad osteocondral.

3. Artrosis mecánica/estructural: mala alineación, inestabilidad, extrusión o incompetencia meniscal y alteración de la distribución de cargas.

Y, naturalmente, pueden coexistir las tres.

Precisamente, los datos presentados sobre selección de pacientes con este hidrogel proponen mejores resultados en pacientes con características inflamatorias —derrame o sinovitis— y poco edema óseo, mientras que una afectación importante del hueso subcondral podría asociarse a una peor respuesta.

Esto me parece mucho más interesante que discutir si una infiltración es “mejor” que otra.

Porque todavía debemos demostrar prospectivamente que estos fenotipos predicen realmente la respuesta al hidrogel.

Pero la dirección conceptual tiene mucho sentido:

no elegir primero el tratamiento y después buscar al paciente.

Primero entender qué está impulsando la enfermedad.

Y después elegir nuestras herramientas: ejercicio y control de carga, ortobiología, viscosuplementación, hidrogel, tratamiento del hueso subcondral o, cuando existe un problema mecánico importante, corregir la mecánica.

La radiografía puede decirnos cuánto se ha deteriorado la estructura.

Pero no siempre nos dice por qué le duele esa rodilla a ese paciente.

Quizá el futuro del tratamiento de la artrosis no consista en encontrar la mejor infiltración.

Consista en encontrar el tratamiento adecuado para el fenotipo adecuado.

Como ocurre tantas veces en Medicina Regenerativa:

antes de decidir qué plantar, conviene entender cómo está el terreno.

Bibliografía

  1. Henriksen M, Overgaard A, Hartkopp A, Bliddal H. Intra-articular 2.5% polyacrylamide hydrogel for the treatment of knee osteoarthritis: an observational proof-of-concept cohort study. Clin Exp Rheumatol. 2018;36(6):1082-1085. PMID: 30148430.
  2. Bliddal H, Beier J, Hartkopp A, Conaghan PG, Henriksen M. Effectiveness and safety of polyacrylamide hydrogel injection for knee osteoarthritis: results from a 12-month follow up of an open-label study. J Orthop Surg Res. 2024;19:274. doi:10.1186/s13018-024-04756-2.
  3. Wright KT, Owen S, Rix L, et al. Intra-articular Arthrosamid® injection for knee osteoarthritis: a synovial fluid biomarker study. Osteoarthritis Cartilage. 2025;33(Suppl 1):S154-S155. doi:10.1016/j.joca.2025.02.214.
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Dr. Luis Gallego

Traumatólogo en Almería especializado en procedimientos artroscópicos y medicina regenerativa. Dedicado al tratamiento integral de lesiones músculo-esqueléticas mediante tecnología de alta precisión y biotecnología aplicada.

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