Una de las preguntas que más me hacen los pacientes con artrosis de rodilla es:
“Doctor, ¿hacer ejercicio me viene bien o voy a desgastar todavía más la rodilla?”
Durante años hemos escuchado las dos versiones.
“Si tienes artrosis, no fuerces la rodilla”.
Y, más recientemente:
“Si tienes artrosis, tienes que hacer ejercicio”.
Entonces, ¿en qué quedamos?
Como casi siempre en Medicina, la respuesta no está en los extremos.
Un nuevo estudio reabre el debate
Un trabajo publicado recientemente ha encontrado algo llamativo: las personas que realizaban niveles elevados de actividad física presentaban con mayor frecuencia una artrosis de rodilla avanzada.[1]
A primera vista, podríamos pensar:
“Entonces el ejercicio desgasta las rodillas”.
Pero cuidado.
No es eso lo que demuestra el estudio.
Muchos de estos pacientes eran agricultores o trabajadores manuales. Pasaban largos periodos en cuclillas o de pie, levantaban peso y sometían sus rodillas a movimientos repetitivos durante muchas horas.[1]
Y eso no es lo mismo que hacer ejercicio.
Una cosa es entrenar una rodilla y otra castigarla.
Sabemos que el ejercicio mejora la artrosis
Aquí aparece la aparente contradicción.
Otros estudios, incluyendo grandes revisiones científicas, muestran que el ejercicio mejora el dolor, la movilidad y la función de las personas con artrosis de rodilla.[2,3]
Por tanto, el mensaje no debería ser:
“Si tienes artrosis, haz menos ejercicio”.
Pero tampoco:
“Haz todo el ejercicio que quieras”.
El mensaje debería ser mucho más sencillo:
Haz el ejercicio adecuado para tu rodilla.
La rodilla necesita movimiento
Una articulación no es una pieza de automóvil que simplemente se va gastando cada vez que la utilizamos.
Nuestro organismo está vivo.
El cartílago, el hueso, los músculos, los tendones y los meniscos responden a los estímulos que reciben.
El movimiento y el ejercicio pueden fortalecerlos y mejorar su funcionamiento.
Pero existe un límite.
Si sometemos continuamente una rodilla a cargas superiores a las que puede soportar, podemos favorecer el daño.
Es la diferencia entre:
estimular y sobrecargar.
Y esa diferencia es fundamental.
Cada artrosis es diferente
Por eso no me gusta decir simplemente:
“Usted tiene artrosis. Haga ejercicio”.
Primero hay que saber qué rodilla tenemos delante.
No es igual un paciente de 50 años que quiere seguir haciendo deporte que una persona de 75 años con debilidad muscular.
No es igual una rodilla estable que una rodilla con una lesión meniscal, una alteración del eje o problemas en el hueso situado debajo del cartílago.
Y tampoco es igual una artrosis poco sintomática que una articulación inflamada y dolorosa.
El ejercicio debe formar parte del tratamiento, pero debe adaptarse al paciente.
¿Y dónde encaja la Medicina Regenerativa?
Este concepto resulta especialmente interesante cuando hablamos de Medicina Regenerativa y Ortobiología en la artrosis de rodilla.
Tratamientos como el plasma rico en plaquetas buscan mejorar el entorno biológico de la articulación en pacientes correctamente seleccionados.
Pero no tendría demasiado sentido intentar mejorar la biología de una rodilla mientras seguimos sometiéndola a una carga inadecuada.
Por eso cada vez entiendo menos la artrosis como un problema que se soluciona con “una infiltración” o con “unos ejercicios”.
El tratamiento debe ser global.
Mejorar la articulación.
Mejorar el músculo.
Controlar la inflamación.
Mejorar el peso cuando sea necesario.
Y aprender a utilizar mejor esa rodilla.
La Medicina Regenerativa puede formar parte de esa estrategia cuando está indicada.
Pero la biomecánica importa.
Y mucho.
Entonces, ¿qué ejercicio debo hacer si tengo artrosis?
No existe un ejercicio perfecto para todos.
Caminar, bicicleta, ejercicios de fuerza, trabajo en agua o determinados ejercicios aeróbicos pueden ser excelentes opciones.
Lo importante es encontrar la dosis adecuada para cada persona.
Porque el problema no suele ser simplemente moverse mucho o poco.
El problema es la relación entre la carga que aplicamos y la capacidad que tiene nuestra rodilla para soportarla.
Y quizá esa sea la mejor conclusión de esta aparente controversia científica:
La artrosis no necesita reposo.
Necesita movimiento.
Pero movimiento inteligente.
Porque no se trata de moverse menos.
Se trata de cargar mejor.
Referencias
- Hassa FAA, Fakih M, Pratama TS, Yuliani MD, Nur’aini I. Physical Activity Associated With Knee Osteoarthritis Severity. Med Health J. 2026;6(1):148-154.
- Lawford BJ, Hall M, Hinman RS, et al. Exercise for osteoarthritis of the knee. Cochrane Database Syst Rev. 2024;12:CD004376.
- Yan L, Li D, Xing D, et al. Comparative efficacy and safety of exercise modalities in knee osteoarthritis: systematic review and network meta-analysis. BMJ. 2025;391:e085242.


